Panqueques con harina de avena

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Como se habrán dado cuenta, en este blog amamos los desayunos. De hecho tenemos una amiga en común, Sofía, con la cual hemos llegado al consenso de que es una verdadera lástima que una comida tan deliciosa quede limitada a una hora del día, sobre todo cuando no hay nada más rico que desayunar en la cena.

A mí personalmente me encantan las mañanas. El aire fresco. Abrir ventanas. Luz. Es hermoso ver un día despertarse. Pero en el fondo creo que lo que me levanta como un resorte es pensar en comer. Que empiece el olor del café. Yo no necesito que sea domingo para hacer de un desayuno una ocasión especial, para mí son siempre el primer ritual del día.

Claude_Monet_ desayuno jardin

El asunto con los fines de semana es que tenemos más tiempo para dedicarnos a desayunos más elaborados, lo cual en mi caso por lo general equivale a cocinar panqueques. Esta mañana dominguera, en la que además después de una semana de cielos grises y nublados finalmente salió el sol, no fue una excepción y preparé unos exquisitos panqueques con harina de avena. Novedad en mi experiencia culinaria. Estos panqueques, a diferencia de los de estilo gringo, que también son deliciosos, se parecen más bien a una crepa francesa, pues quedan delgaditos y más consistentes. Hay algo en la harina de avena que propicia esta textura reconfortante, parecida a la de una almendra. Además, esta consistencia de nuez se traslada sutilmente a su sabor. Ya lo experimentarán con el primer bocado.

Les cuento cómo los hice.

Necesitamos los siguientes ingredientes secos:
1 taza de harina
1 taza de harina de avena (si no tienen esta harina, la pueden hacer utilizando un procesador o un molino para desmenuzar las hojuelas de avena)
1 cucharadita de polvo de hornear
1 pizca de sal
2 cucharaditas de azúcar de vainilla (de nuevo, si no tienen, pueden sustituirlo con un chorrito de vainilla y un poco de azúcar)
1 cucharadita de canela

Y estos ingredientes líquidos:
2 tazas de leche
1 huevo
¾ de taza de aceite de oliva (puede ser cualquier aceite, yo amo el aceite de oliva y además es único que tengo)

La preparación es sumamente sencilla. Primero hay que revolver los ingredientes secos y luego, en un recipiente aparte, hay que batir con un whisk los ingredientes líquidos. A falta de whisk, tenedor, pero créanme, no es igual de divertido. Por cierto, las traducciones al español de whisk, ‘batidora de mano’ o ‘varilla’ me resultan muy insatisfactorias, por lo cual pienso tomar prestado el término en inglés, cuyo origen es probablemente escandinavo y se empezó a utilizar alrededor del siglo XIV, como nos cuenta el Merriam-Webster. No que necesite justificación, pero a veces me entra la culpa filológica.

Después de esta digresión, podemos seguir usando nuestro whisk, ya sin cursiva, para lentamente agregar los ingredientes líquidos a los secos y batir hasta que estén apenas integrados. Es importante no emocionarse con la batida porque si no corremos el riesgo de desayunar panqueques tiesos, y la idea es más bien que estén suavecitos.

Para cocinarlos hay que calentar bien una sartén y ponerle un poco de mantequilla o aceite. Pueden seguir el consejo de Fiamma y utilizar las dos para que no se queme la mantequilla. Luego vertemos un poco de la mezcla: según el tamaño de su sartén pueden hacerlos uno por uno, de dos en dos, de tres en tres, etc. El momento del volteo quedará definido por los bordes del panqueque, los cuales se verán firmes y ya casi tostaditos. Ahora sí, espátula en mano, y vuelta. Sin miedo, que en la cocina todo tiene arreglo. Bueno, bueno, casi todo, pero en todo caso sin miedo. Y listo. Hora de comer.

En cuanto al aderezo, es completamente al gusto. Ideas sobran. Hoy yo los serví con miel de abeja y sirope de bayas del saúco y grosellas negras porque en estos años de exilio alemán quiero convertir lo normalmente exótico para mí en cotidiano. Además también me gusta un poco de extravagancia de vez en cuando.

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2 thoughts on “Panqueques con harina de avena

  1. Sofía

    La adicción al desayuno ya es para mí, incurable. Y no hay nada mejor que regresar del trabajo y cenar panqueques. Me resulta aún más reconfortante que cualquier otro plato, al menos a esa hora de la noche.

    Toppings predilectos: Crema batida casera, mermelada casera o yogurt natural con miel.

    Y esta receta se va a mi lista de “To do”.

    Ya les cuento como me fue.

    Reply
    1. Aby Cruz Post author

      Qué delicia el topping de crema batida casera!! Nunca lo he probado. El de yogurt natural con miel (y un toque de canela) es la gloria.

      Reply

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